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Lo mejor de la regencia: Julia Quinn y Sarah MacLean

21 Abril 2021 | Eva Olaya

Por María José Losada, traductora de Sarah MacLean al español.

Antes de nada, dejadme que me presente, me llamo María José Losada y, por encima de todo, soy lectora de romántica. Cuando digo que soy lectora de romántica, me refiero a que soy lectora añeja, que siempre he leído este género a lo largo de mi vida, en los mejores y peores momentos del género; de las que empezó leyendo novela histórica de la mano de Johanna Lindsey y Laura Kinsale. Sin embargo, transcurrido un tiempo desde que cayeron en mis manos las primeras, pocas autoras han sabido sorprenderme tanto y tan gratamente como las dos de las que aquí voy a hablar: Julia Quinn y Sarah Maclean.

¡Ay, Julia Quinn…! Sí, lo sé, soy consciente de que muchas de las jóvenes lectoras de romántica han descubierto el romance histórico de la mano de la serie de Netflix, Los Bridgerton., la producción más vista en la historia de esta plataforma de streaming: más de cien millones de personas la han visto en todo el mundo. ¿Cuáles son las razones, desde mi punto de vista, de este encandilamiento por los Bridgerton y, sobre todo, por el universo que Julia Quinn crea en sus libros? Pues algo que aparece en ellos desde la primera página y que también percibimos en la serie una vez que miramos más allá de los vestidos de época: la cercanía de los personajes, el efecto coral de la familia, los diálogos chispeantes, el punto de intriga. 

Julia Quinn ha creado unos personajes que podrían ser nuestros vecinos, o más bien que quisiéramos que fueran nuestros vecinos —y ya sería la bomba mezclarnos con ellos, ¿no?—, mujeres fuertes y decididas a pesar del contexto histórico en el que se mueven, jóvenes que han decidido tomar las riendas de su destino. 

Siempre he pensado que Julia Quinn nos engancha con los personajes masculinos de la familia, pero nos conquista con los femeninos. Desde mi punto de vista, las mujeres Bridgerton son dignas de admirar, todas y cada una de ellas, y para los que solo hayáis visto la serie, advierto que Dafne es la más modosita de todas, esperad a conocer la historia de Eloise, o mejor incluso, la de Francesca (estoy enamorada de este libro, sin duda mi favorito de la serie).


Años después de leer y empaparme de los Bridgerton, me sentía ya un poco harta del romance histórico, lo consideraba un género agotado; solo caían en mis manos copias de copias de copias de argumentos, historias predecibles y caracteres que había conocido antes en muchos otros libros. Lo confieso, me pasé al romance contemporáneo y dejé de leer histórica. Pero hete aquí que Versátil me encargó la traducción de una autora novel que empezaba a destacar en Estados Unidos, una mujer que se llamaba Sarah Maclean. Se trataba de un libro que ya llamaba la atención por el título: Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja. En ese momento, se llevaban los títulos cortos, porque como en todo lo demás, el tipo de títulos también se pone de moda, y este resultaba fresco, atractivo y dueño de una intriga en sí mismo. 

Tengo la curiosa costumbre de comenzar a leer los libros al tiempo que los traduzco, aunque mi curiosidad suele tomar la delantera a mi habilidad para transcribir las palabras en nuestro idioma, y con este título me ocurrió algo que va más allá y que me pasa en contadas ocasiones. En cuanto me puse a leerlo, no pude parar de hacerlo y me olvidé de traducir. El secreto estaba, sin duda, en la cercanía de los personajes, el efecto coral de la familia, los diálogos chispeantes y el punto de intriga. 

¿Os suena, verdad?

Pues así es, siendo una autora muy diferente en las tramas y en la forma de escribir de Julia Quinn, Sarah MacLean consiguió provocarme las mismas sensaciones. 

La pluma de MacLean es más punzante, tiene un estilo más alambicado, pero la frescura de sus descripciones, la precisión con la que recrea la época en la que transcurren sus historias hace sentir las mismas emociones en el lector. Así mismo, hace gala de la familia, la muestra y se recrea en ella, una familia bien avenida cuyos miembros parecen más cercanos de lo que siempre me han parecido en esa época; ambas se toman su tiempo para presentarnos a todos los miembros que la integran, con sus defectos y virtudes. Además, conocemos a mujeres audaces, dispuestas a labrarse el camino, a tomar su destino en sus manos y conseguir por sí mismas lo que la vida no ha tenido a bien ofrecerles, igualitas, igualitas que las de Quinn. 


Sin embargo, la originalidad principal de ambas son sus argumentos, la capacidad para crear una escena de suma complicidad entre los protagonistas y de la que nos hacen partícipes a todos los lectores; llegados a este punto no puedo dejar de visualizar la clase de esgrima entre Gabriel y Calpurnia (de Nueve reglas… MacLean) y la de la partida de es palamallo entre Anthony y Kate (El vizconde que me amó, Quinn) y no puedo dejar de reírme.

Por eso, si te gusta Julia Quinn, si te gustan los Bridgerton, debes leer sin demora los libros de Sarah MacLean, poseen la misma ternura divertida, el mismo delicioso sentido del humor, la misma magia que en tan contadas ocasiones te lleva a releer un libro una y otra vez. 

Y si has llegado a Julia Quinn porque te enamoraste de la serie de la tele, lee a Sarah MacLean. Vas a alucinar. 



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