Volver a Blog

La salud mental y la literatura

09 Junio 2020 | Eva Olaya

Carolina Casado es psicóloga y escritora. A sus veintipocos ha escrito tres novelas y ha acabado el máster en psicología general sanitaria. En Versátil hemos publicado Un acorde menor y Ayer, nosotros, hoy,  dos novelas crossover que narran historias con personajes adolescentes, algunos de los cuales tienen problemas de salud mental. En sus libros, este tipo de enfermedades se abordan sin complejos, sin estigmas, desde la óptica del crecimiento personal y la superación de los obstáculos que la vida nos pone. En este artículo nos habla de cómo entiende ella que la literatura debería tratar los problemas de salud mental.



La salud mental sin tabúes

Que no hace falta hacer un libro de autoayuda para hablar de psicología parece ser algo que ya sabemos todos. Que los problemas de salud mental no son complementos que ponerle a un personaje, como un bolso o unos pendientes, y deben tener un sentido no parece estar tan claro,. 

La salud mental ha cobrado mucho protagonismo en la literatura estos últimos años. La concienciación, impulsada por la comunidad psicológica y las personas que han querido compartir sus vivencias en relación a sus propios problemas de salud mental, y la visibilidad que ha recibido el amplio espectro de los trastornos mentales en medios y redes sociales, ha ayudado a que la sociedad deje de considerar a la psicología una pseudociencia y a los pacientes unos locos peligrosos.

Es habitual ir a las librerías o echar un vistazo a las últimas novedades y encontrar libros en los que los personajes tienen depresión, ansiedad, bipolaridad, un TOC, un trastorno alimenticio, trastorno de estrés postraumático…. Lo que no es tan habitual es encontrar un libro que refleje de forma correcta estos trastornos. Se cae en tópicos muy dañinos. Por ejemplo, el largo proceso de curación que exige una enfermedad como las que he enumerado se resuelve como algo repentino e incluso inexistente. Algo que ocurre sin más con la aparición de otro personaje que lo cambia todo, lo que tiene como consecuencia una romantización de la enfermedad mental. Hace poco leí una bilogía en la que la protagonista arrastra una fuerte depresión y TEPT (trastorno de estrés postraumático) desde el fallecimiento de sus padres. En ningún momento acude a un terapeuta aunque claramente lo necesita. Cuando aparece «el chico», todos sus problemas parecen esfumarse de forma mágica. El protagonista masculino asume el rol de psicólogo sin tener ninguna formación, solo se informa en internet. ¿Por qué se producen estos errores? ¿Qué se esconde detrás: el desconocimiento o la banalidad que acompaña a aquello de «pareces psicólogo/a» que se le dice a cualquiera que hace una pregunta un poco profunda?


Los tres perfiles de quien escribe ficción sobre salud mental: 

  1. Escritor/a psicólogo/a: Perfil algo escaso, lamentablemente. Siempre defenderé que un psicólogo es la persona mejor cualificada para escribir una novela sobre salud mental (eso no quiere decir que seamos los únicos que podamos escribir sobre el tema, ojo). Tiene sentido que si la psicología es la ciencia que estudia el comportamiento humano y los psicólogos estudiamos psicología, nos formamos con másteres que profundizan en los procesos mentales y tratamos diariamente con personas con distintos problemas de salud mental, sepamos de lo que hablamos y lo plasmemos de manera cuidadosa, rigurosa y realista.
    Los psicólogos (salvo excepciones, que las hay, como en todas las profesiones) sabemos cómo lanzar un mensaje sobre la salud mental completo y correcto, que no fomente el estigma ni perpetúe prejucios dañinos. Las manifestaciones que puede tener un mismo trastorno mental, el espectro tan amplio que engloba a los mismos, presentan distintos condicionantes que hay que estudiar y definir al perfilar a los personajes. Debe tener coherencia con su historia, con el momento que atraviesa; normalizar sus circunstancias y lanzar un mensaje de que todo cambio es posible si se cuenta con la ayuda adecuada. Parece que la figura del psicólogo como especialista que ayuda a nuestro personaje a salir adelante todavía se puede contar con los dedos de una mano… Sin embargo si el protagonista se cae de un árbol y se parte el brazo bien que va al traumatólogo, ¿no? Pues a eso me refiero. 

  2. Autoficción: El/La escritor/a que ha pasado por el problema de salud mental sobre el que escribe. En este caso, el autor conoce de sobra cuáles han sido sus síntomas, cómo se ha sentido y qué áreas de su vida se han visto afectadas. La parte emocional está cubierta. Su experiencia es válida (que nadie invalide nunca lo que sentimos) y escribir sobre ella seguramente sea muy beneficioso para sí mismo y para otros que hayan pasado por su situación, pero hay que ser cautos. No todas las personas sienten y reaccionan de la misma manera aunque compartan trastorno. Una persona con depresión puede sufrir insomnio y falta de apetito, por ejemplo, y otra dormir en exceso y comer con normalidad. ¿Por qué? Porque cada persona es única. Conocer este tipo de cosas de antemano nos ayudará a evitar tópicos. Por eso hay que informarse bien.
     
  3. Escritor/a que no ha tenido ningún contacto con la psicología: Alguien que simplemente quiere contar una historia sobre salud mental. ¿Se puede? Por supuesto. Se ha hecho magníficamente y seguirá haciéndose. Los límites solo se los pone uno mismo. Pero la documentación es fundamental. Y que sea abundante y fiable. Si quieres escribir sobre el Antiguo Egipto, buscarás información sobre esa época, ¿verdad? Y de fuentes diversas y contrastadas. Pues esto es lo mismo. Hay muchas corrientes psicológicas y muchas maneras de hacer terapia. Necesitamos conocer la parte más técnica para entender lo que sucede en una consulta y las implicaciones que la depresión puede llegar a tener en una persona, para seguir con el ejemplo.
    Recomiendo acudir a todas las fuentes teóricas posibles: manuales, libros de psicología, organismos oficiales (no, Wikipedia no sirve) y echar mano de algún amigo o conocido psicólogo. Para tratar la parte emocional, lo mejor es recurrir a experiencias reales. Preguntad a personas que hayan tenido el problema del que queréis escribir. Pero, por favor, no presionéis a nadie. Tienen que estar dispuestos y sentirse cómodos hablando. También podéis acudir a blogs, buscar testimonios, mirar series, películas, novelas que traten sobre ello en primera persona. Seguro que tras haber investigado previamente, sabréis distinguir las historias que hablan bien de salud mental de las que solo buscan el morbo.


¿Qué imagen muestra la literatura actual de las enfermedades mentales? 

El tratamiento no es nefasto, pero tampoco tan cuidadoso como debería ser. Creo que la dejadez que se percibe en algunas novelas que tratan estos temas es una mezcla de ambas cosas: desconocimiento y soberbia; es decir, pensar que se sabe más de lo que realmente se sabe. Todavía queda mucho trabajo por hacer. La salud mental aún hoy en día sufre el maltrato de algunos medios, y eso cala en la audiencia, en la población. ¿Cuántas veces hemos oído en las noticias emplear el término «enfermo mental» para referirse a criminales, contribuyendo a una lógica perversa según la cual una persona con un problema de salud mental o con un comportamiento que se sale de la norma es un loco peligroso? Tenemos la mala costumbre de creer que algo que se repite mucho, que se refleja de manera constante en lo que consumimos, es una verdad innegable. Pasa con la salud mental y pasa con muchas otras cosas. Y no debería ser así. Es un tema serio que merece la misma consideración y trato que el resto de temas en los que los escritores deciden documentarse. Citando a Jean-Paul Sartre: «Las palabras son pistolas cargadas». Hagamos algo bueno con ellas.


Si te ha gustado este artículo, te animamos a compartirlo. ¡Gracias!

Compartir este artículo

Últimas entradas

Leer También...

Suscríbete a nuestra Newsletter

¡No te pierdas nuestras noticias, presentaciones, eventos, novedades y preventas!

Esta Web utiliza cookies propias y de terceros, para permitir el acceso, mejorar nuestros servicios y realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración para la aceptación de cookies u obtener más información accediendo a nuestra política de cookies