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'Descansar o ser libre', de Marin Ledun, premio Letras del Mediterráneo 2019.

29 Enero 2019 |

La cuarta edición de estos premios se ha puesto de largo en la jornada inaugural de  la Feria Internacional del Turismo. A pesar del caos en el exterior, nada ha impedido que el vicepresidente de la Diputación de Castellón, Vicent Sales, anunciase ayer que Marin Ledun es el autor ganador del premio Letras del Mediterráneo en la categoría de novela negra por la obra Descansar o ser libre, parcialmente ambientada en Castellón de la Plana, y otros municipios de la Costa del Azahar. Moliner ha explicado que “la provincia quiere darse a conocer al mundo a través de la buena literatura, y ese es nuestro valor añadido”. Otro valor añadido es que por primera vez en la historia de estos galardones ha correspondido a un autor no español.  El comité técnico de estos galardones ha querido reconocer la trayectoria de Marin Ledun, uno de los máximos exponentes del noir actual,  con más de una veintena de novelas publicadas. Descansar o ser libre, está ambientada entre Montpellier y Castellón de la Plana, donde según su autor “Castellón representa la ciudad de libertad y amor para sus protagonistas”. La novela saldrá a la venta en mayo, de la mano de Off Versátil, el sello de novela negra de Ediciones Versátil, coincidiendo con el décimo aniversario de esta editorial de mujeres. Off Versátil ya había publicado En silencio, con la que Ledun obtuvo el Premio Transfugue a la mejor novela negra publicada en Francia en 2016. 
Marta Robles, en la categoría de narrativa contemporánea, Anna Casanovas, en romántica y Fernando Martínez Laínez en la de novela histórica son los otros galardonados con el premio. 

Descansar o ser libre aborda la violencia que la presión laboral y el aumento de la carga de trabajo ejerce sobre las personas en el mundo contemporáneo. Tal y como ha comentado Ledun en su discurso de agradecimiento “Castellón es el lugar que he elegido para dar un respiro al lector, el lugar donde la tensión se afloja. Allí sitúo la parte de la historia en la que se habla de amor como medio para alcanzar la libertad. Es una parte muy importante en esta novela, porque reivindica la cultura. El protagonista, un mecánico francés, consigue emanciparse e intentar alcanzar la libertad a través de la cultura”. Ledun abandona la visión analítica y la oscuridad de las tramas para ponerse tierno “el más bello de los papeles: el del amor.Castellón es la ciudad donde vive Lola, la mujer de la que se enamora del protagonista de la novela. Es la ciudad del amor para los dos enamorados, la ciudad del descubrimiento del otro, la ciudad del placer y de la felicidad. Está vista a través de la mirada de Stéphane, un francés de 57 años que nunca ha puesto los pies en la provincia, ni siquiera en España, antes de conocer a la mujer que ama. Es vista, así pues, con los ojos de la inocencia, de la espontaneidad, casi de la infancia”.

La violencia en el entorno laboral es una de las obsesiones de Marin Ledun, como escritor y también en su vertiente de sociólogo, considera que “en nuestra sociedad los asalariados sufren un montón de imposiciones paradójicas”. La principal, según Ledun es que “las condiciones laborales se hacen cada vez más difíciles al tiempo que se impone un discurso empresarial que habla de realización de uno mismo en el trabajo. Violencia frente a búsqueda de la felicidad”.

La trama principal de esta novela se desarrolla en un centro de inspección técnica de vehículos, en el que Stéphane Guyot, un buen mecánico que ha superado los 50, trabaja a contrareloj. En la novela veremos como las condiciones de trabajo de Stéphane se complican día a día, por la insistencia en el aumento de la competitividad, el control y la monitorización de las tareas, la individualización, la remuneración por objetivos, etc., Guyot tiene que revisar y reparar los coches en cada vez menos tiempo, según nos cuenta Ledun, “otra imposición paradójica es que los trabajadores tienen que producir más deprisa, luego peor, cada día en el trabajo, ¡y al mismo tiempo convertirse en consumidores más y más exigentes! Estos fenómenos son conocidos desde hace años, y sin embargo las cosas siguen empeorando, en nombre de la competencia del mercado, de la rentabilidad, etc.”.  Una presión que pone al protagonista contra las cuerdas y como principal sospechoso de una serie de robos de vehículos vinculados a atracos en estancos, una investigación que cobra otro cariz con el descubrimiento de un cadáver carbonizado. 

En Descansar o ser libre vemos como la presión laboral convierte a los trabajadores en víctimas de una violencia estructural, pero también en verdugos, al asumir un ritmo de trabajo que elimina las mínimas garantías.  “Es la posición en la que se encuentra Stéphane Guyot, el héroe de mi libro: ama su oficio, le gusta dar un servicio, le gusta reparar automóviles, pero al mismo tiempo, se le pide que vaya más deprisa, y no está dispuesto a negarse a ello porque teme ser despedido y carecer entonces de ingresos suficientes para vivir su vida amorosa. Hasta que las imposiciones paradójicas acaban por superarle”. Y ahí tenemos la novela negra. Marin Ledun ya denunció estas situaciones como investigador social. Aunque la ficción le permite más libertad, “creo que la novela posee el poder de transmitir de manera universal una mirada diferente sobre el mundo. Esa es en el fondo la razón por la que he escrito este libro, en el que se mezcla la tragedia humana con la violencia en el trabajo”. 

Ledun, que trabajó en grandes multinacionales del sector de la telefonía hasta que el éxito en la escritura le permitió cambiar radicalmente su modo de vida, es muy consciente de la gravedad de la situación actual “los trabajadores producen ellos mismos las condiciones de su propia alienación en tanto que trabajadores, al aceptar trabajar en las condiciones en que lo hacen, y en tanto que consumidores después (porque nos vemos reducidos a eso, en la economía: a trabajadores que consumen), al negarse a admitir que lo que exigimos de los productos que adquirimos (que se fabrican cada vez en menos tiempo y son más baratos) es imposible sin un coste humano, económico, ecológico, etc”. 

La violencia en el trabajo ya estaba en una de sus obras anteriores, Les visages écrasés, traducida al español como Perros de porcelana, y que ha sido adaptada al cine bajo el título Carole Matthieu (2016) con Isabelle Adjani en el papel protagonista, en la que utiliza la ficción para explicar un caso que sacudió Francia, los suicidios masivos de sesenta trabajadores de France Telecom. El propio Marin Ledun estuvo al borde del precipicio. 

El autor defiende la novela como un vehículo de denuncia social, “pero también es un instrumento de poesía, de emoción, una iniciativa artística. Propone una mirada diferente sobre el mundo, se toma su tiempo para pensar, soñar, gozar, amar, deambular, reír, llorar con los personajes de la novela, Stéphane y Lola, para situar todos estos fenómenos en perspectiva y tomar distancias. No concibo la literatura sin crítica social, pero menos aún concibo la crítica social sin literatura y sin arte en general”. 


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